La enfermedad visual de Domenico

Siempre se ha dicho que El Greco tenía una enfermedad en la vista y que por eso pintaba las figuras alargadas. Yo creo que esto es falso y ridículo. Es muy fácil deducir que si yo veo una manzana y tengo una enfermedad visual que me hace percibirla alargada, de la misma manera la proyectaría alargada en el cuadro y un espectador con la vista sana la «desproyectaría» a su vez y la percibiría en su tamaño real. Si no, si El Greco pintase, como dicen, la manzana más alargada, su visión enferma la alargaría aún más al verla en el cuadro ya terminada, y, suponiendo que no era precisamente tonto, trataría de corregirla con lo cual su manzana alargada volvería a ser normal para cualquier espectador, incluido él mismo.

De igual manera, si yo confundo los colores en mi paleta y veo el rojo verde y el verde rojo, y quiero pintar un prado verde con una amapola roja, como resulta que tengo la vista equivocada me parecerá de un esplendido rojo el prado y verde su amapola, de forma que iré a buscar en mi paleta ese rojo, y, nuevamente, por mi enfermedad, me equivocaré y me parecerá que la pintura verde es de un rojo espléndido para el prado y así, inevitablemente, el cuadro acabará teniendo los colores correctos para cualquier espectador de vista normal.

El Greco poseía una maravillosa creatividad adelantadísima en el tiempo y un sentimiento ascético muy marcado que lo llevó a pintar esas formas alargadas para potenciar un sentimiento espiritual ascendente en el espectador, como ocurre con las catedrales góticas. Todas sus composiciones (salvo algunas, y en su descargo) las pinta en cuadros alargados, y no me lo imagino encargando un lienzo y un bastidor de tal o cual tamaño y protestando al pobre tendero toledano que porqué narices son tan chatos últimamente los bastidores de dos metros. En fin, espero que en un futuro no se diga que Picasso tenía una enfermedad visual que le hacía ver un ojo por aquí y el otro por allá, pero no las tengo todas conmigo.»